Hace falta tomarse unos segundos para despegarse del inconfundible riff de cinco acordes y del ritmo pop-rock melódico de una de las composiciones más emblemáticas del "Flaco" Spinetta. Pero cuando se logra salir de los intervalos abiertos y el rasgueo que refleja liviandad y cierto entusiasmo, aparece la letra de "Seguir viviendo sin tu amor", una pieza que muestra las vicisitudes del amor donde volver es tan fácil como romper.
"Soda nunca me gustó, demasiado careta": la frase de Germán Daffunchio que reavivó una vieja polémica del rock argentinoLa ley 27.106, sancionada en 2014, estableció el 23 de enero como el Día del Músico en la Argentina para homenajear a Luis Alberto Spinetta, quien nació en un día como hoy pero en 1950. El “Flaco” fue un sacudón en el panorama artístico y cultural, capaz de dejar un legado imborrable de mezclas entre el jazz, rock y blues. Sus bandas icónicas y una lírica poética profunda se vio reflejada en todos sus temas, incluso en aquel que algunos acusan lo convirtió en un artista “comercial”: “Seguir viviendo sin tu amor”.
El éxito radial de Pelusón of milk
Además de ser un éxito en ventas, el primer sencillo de Pelusón of milk se transformó para críticos y colegas de todo el país en el mejor tema de 1991. Se convirtió en el mayor hit radial de la carrera de Luis Alberto con todos los componentes de un éxito reproducible en bucle: atmósfera popera y un atrapante riff de guitarra sintetizada. Sin embargo, la prosa se alejaba diametralmente de la alegría propuesta en los componentes musicales.
Detrás de los ritmos alegres está el doloroso: "Y hoy que enloquecido vuelvo, buscando tu querer, no queda más que viento…, no queda más que viento". Este sencillo es una contradicción entre una melodía vibrante y versos que destilan nostalgia y la necesidad de volver atrás.
La musa de Spinetta
Pelusón of milk marca un período de absoluto hermetismo en la trayectoria del músico: tras dos exitosos discos, como lo fueron Téster de violencia y Don Lucero, Spinetta abandonó su banda para centrarse por completo en su vida familiar. En medio de esta compleja etapa, de una serie de desencuentros en su relación con Beatriz Patricia Salazar, su esposa, es que nace este clásico.
Patricia Salazar fue la musa de una creación que caló en el imaginario del rock nacional. Fue la compañera del “Flaco” durante 20 años, la madre de sus cuatro hijos (Dante, Catarina, Valentino y Vera) y quien falleció en agosto del 2021.
Una historia de amor de película
Como explicaron desde 90 Líneas, ambos se conocieron en febrero de 1973. Como en una digna película de comedia romántica entre un rockstar y una chica incomprendida, ella fue con un amigo en común a un recital de Pescado Rabioso sin saber quién era el líder del grupo ni haber escuchado su obra. Los presentaron y él la invitó a otro show que se llevaría a cabo en dos meses. Salazar se sintió atraída hacia Luis pues, según sus propias palabras, le pareció un hombre ‘muy interesante’.
Pronto se enamoraron intensamente y se casaron en 1976, año en el que también nació su primer hijo, Dante. La relación amorosa tendría su separación definitiva en 1995, tan solo cuatro años después de que el single viera la luz. En ese sentido, la canción ya vislumbraba el sentir personal y la intimidad familiar del autor. Precisamente en 1991, año del lanzamiento del disco, nacería la hija menor del matrimonio: Vera. En años recientes, ella utilizó su cuenta de Instagram para recordar a sus padres con emotivos mensajes que rememoran tanto el legado de Luis como la partida de Patricia.
Volver a pesar de los "quilombos"
La canción representa el vaivén propio e ineludible de un vínculo afectivo. Encontrar y perder. Frases condicionales que mantienen la ilusión de recuperar la pasión: "Y si acaso no brillara el sol / y quedara yo atrapado aquí / no vería la razón de seguir viviendo sin tu amor".
"Nosotros (con Betty) estuvimos mal muchas veces. Yo he venido a vivir muchas veces al estudio de grabación, hemos llegado a separarnos durante tres o cuatro meses... Y estas canciones son las que representan la vuelta, el regreso después de esos quilombos", explicó en 2002 el Flaco a Rolling Stone.
El legado de un clásico eterno
Precisamente la revista ubicó a "Seguir viviendo sin tu amor" como la 33° mejor canción del rock argentino, mientras que el diario Página 12 la incluyó dentro de las mejores 25 de la década de los noventa. Patricia no solo fue musa sino también parte del proceso creativo de la familia: coescribió junto al “Flaco” la canción "Por", una de las obras cúlmines de la etapa de Artaud.